Es toda sustancia que al introducirse en el organismo modifica alguna de sus funciones: en el comportamiento, las emociones, sensaciones, percepciones y/o pensamientos. Los efectos que produce cualquiera de estas sustancias son momentáneos.

Su consumo se explica a partir de la interacción de diferentes factores (individuales, familiares y sociales) que incrementan o reducen la probabilidad de que una persona inicie, mantenga o aumente su consumo.

 

Cuando una persona consume alguna droga no necesariamente es adicta, sin embargo cuando su consumo afecta alguna de las siguientes esferas de su vida personal, puede decirse que tiene un abuso de sustancia.

De seguir manifestando problemas en estas esferas -y aunado a esto-, se presente el síndrome de abstinencia, es decir, afectaciones físicas cuando se suspende el consumo de la sustancia, es posible que se trate de una adicción.

No hay una sola causa por la que se genere una adición, es un proceso en el que intervienen factores individuales y sociales como la familia, el grupo de iguales, la sociedad de la que se forme parte, y las creencias que se tienen en la cultura sobre las drogas.

 

Una droga es toda sustancia que al introducirse en el organismo modifica alguna de sus funciones: en el comportamiento, las emociones, sensaciones, percepciones y/o pensamientos. Los efectos que produce cualquiera de estas sustancias son momentáneos.

Su consumo se explica a partir de la interacción de diferentes factores (individuales, familiares y sociales) que incrementan o reducen la probabilidad de que una persona inicie, mantenga o aumente su consumo.

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¡genera acciones!

Hay muchos factores que pueden aumentar el riesgo para que una persona consuma o abuse de drogas, se conocen como factores de riesgo algunos identificados en las primeras edades en el ámbito familiar, las cuales pueden ser:

Otros factores sociales que influyen son:

  • La alta aceptación social del consumo de alcohol y tabaco
  • La Promoción directa e indirecta del consumo de drogas permitidas y no permitidas en los medios de comunicación
  • El Fácil acceso a drogas duras

Diversas investigaciones han demostrado que las etapas en las que existe un riesgo mayor de iniciar el consumo de drogas son las etapas de transición, cuando se deja la seguridad de la familia (inicio de la etapa escolar) y la preadolescencia. Para prevenir el consumo de drogas es imprescindible intervenir desde las edades primarias en donde se deben reforzar y fomentar:

  • El desarrollo de hábitos de vida saludables
  • Vínculo fuerte entre niñas, niños y adolescentes y responsables de crianza
  • Participación del padre, madre o responsable de crianza en la vida del niño, niña y/o adolescente
  • Límites claros
  • Una disciplina aplicada consistentemente

Algunos factores contribuyen para que se retrase o inhiba el consumo de drogas, por lo que es importante el reforzamiento de algunas características personales (también llamadas competencias sociales y emocionales) como:

  • La autonomía: la capacidad de una persona para tomar decisiones.
  • La autoeficacia: un estado psicológico en el cual la persona se juzga capaz de realizar una conducta en determinadas circunstancias y a un determinado nivel de dificultad.
  • El autocontrol: la habilidad para manejar deseos e impulsos.
  • El autoconocimiento: conocer los pensamientos propios, reacciones, sentimientos, límites, y puntos fuertes/débiles.

Lo anterior, propicia que el niño, niña o adolescente, fortalezca estas habilidades y las utilice como herramientas que le permitan hacer frente ante el consumo de drogas.

Por otro lado existen diversos espacios como la escuela, amistades o la casa, en donde se pueden promover habilidades para tener un comportamiento positivo y enfrentar eficazmente las exigencias y retos de la vida diaria, tener desarrollo pleno y reducir las posibilidades de consumo de drogas.

Reforzar y promover los factores de protección como los presentados anteriormente, así como trabajar con base en habilidades y valores desde las edades tempranas permite, que la persona en desarrollo tenga herramientas suficientes para que el consumo de drogas no se genere.

Se considera que la experimentación y el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas es una característica de la adolescencia. No obstante, el consumo de estas sustancias se ha detectado en edades más tempranas. Cuando se inicia en la niñez, generalmente se relaciona con dificultades en el ambiente, problemas emocionales o permisividad de parte de los padres. En niñas y niños en edad de educación básica, el consumo de alcohol y tabaco se relaciona con:

Conductas y maduración precoz
Factores de riesgo
  • Relacionarse con niñas y niños más grandes.
  • Que niñas, niños y adolescentes estén expuestos a medios de comunicación donde se exalta la madurez y conductas como el noviazgo y el consumo de drogas.
  • Desarrollo de caracteres sexuales a temprana edad y el estrés generado por estos cambios.
  • Los responsables de crianza reaccionan con reglas estrictas y menor apoyo.

Algunos signos detectables, pueden ser:

  • Imitar el lenguaje y las expresiones de los mayores (groserías, dobles sentidos).
  • Pedir ser tratados como personas con mayor edad (adolescentes).
Permisividad de la familia al consumo
Factores de riesgo
  • Dejar que la niña o el niño consuma alcohol con sorbos.
  • Consumo de alcohol y tabaco por parte de los adultos cercanos.
  • Presencia de alcohol, tabaco y otras drogas en casa.
  • Tener una educación familiar que promueva el consumo de sustancias (tabaco, alcohol).
Conflicto en la familia
Factores de riesgo
  • Falta de reconocimiento.
  • Falta de calidez en el trato.
  • Trato entre miembros con agresividad o violencia.
Problemas relacionados a la falta de competencias y trastornos de la conducta externalizada
  • Diagnóstico de TDA-H
  • Trastorno Negativista Desafiante
  • Trastorno Disocial.
  • Irritabilidad.
  • Falta de atención.

En los adolescentes, estas situaciones se convierten en factores de riesgo para el consumo de sustancias en caso de que no haya sucedido. La detección de consumo puede realizarse con pruebas de tamizaje estandarizadas. Estas además de proveer información sobre el nivel de riesgo de consumir, permiten conocer la presencia del riesgo en otras áreas de su vida.

Efectos a corto plazo del consumo

El alcohol, el tabaco y otras drogas difieren en sus efectos debido a la cantidad que se usa, la frecuencia y la constitución física de la persona. Estas sustancias pueden dividirse en tres categorías a partir de sus efectos.

Efectos a largo plazo del consumo

Estas sustancias presentan distintos efectos a largo plazo, a nivel de social y afectivo, tienen la capacidad de provocar adicción, que conlleva descuidar o abandonar otras actividades para buscar constantemente la droga con el fin de manejar un estado emocional, por experimentar sus efectos o para evitar el síndrome de abstinencia. Esto repercute en un aislamiento cada vez mayor de la persona, la presencia de agresividad o sentimientos de depresión.

Es necesario entender la situación de vida, el ambiente y las relaciones de las niñas, niños y adolescentes con el fin de que un tratamiento apunte a los factores que influyen más en el consumo de sustancias. El que la persona deje de consumir no es suficiente para evitar una recaída (volver al consumir la sustancia), se quiere una intervención integral que atienda las dificultades que provocan las drogas y dotar a todas las personas involucradas con habilidades para crear una red de apoyo para el consumidor.

Existen diversos tratamientos para el consumo de drogas, y varían en función del riesgo que presenta la persona, los efectos adversos que ha presentado por su consumo, así como la necesidad de tratamiento médico. Están basados en evidencia científica y tienen como fundamento el respeto a la autonomía de la persona.

Consejos para abordar a una persona que consume drogas
  • Reconozca la diferencia entre reaccionar y responder: reaccionar es dejarse llevar por emociones intentando cambiar rápidamente la situación; responder implicar escuchar a la otra persona, pensar alternativas de solución, que normalmente requieren tiempo y esfuerzo.
  • Recuerde que no se puede obligar a alguien a escucharnos si los insultamos primero: evite reaccionar, y reconozca las características positivas de la persona, exprese su preocupación, refuerce el lazo de confianza y cariño.
  • Establezca objetivos y normas mediante acuerdos: a través del diálogo (entendiendo al otro u otra), reconozca intereses comunes. Siendo mayor de edad, proponga metas para un tiempo determinado y normas a seguir para una sana convivencia, negociando con el otro u otra.
  • Acuerde recompensas cuando siga normas y logre metas, y consecuencias en caso de violar normas o no lograr metas.
  • Sea constante y congruente: si promete la entrega de una recompensa o una consecuencia, cumpla sin importar como se sienta al respecto o el esfuerzo que implique. Esto se le conoce como límite.

Algunas acciones que se pueden hacer desde el servicio público:

  • Promover ambientes de desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.
  • Promover una cultura que reconozca a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos.
  • Generar acciones que cuestionen el consumo de sustancias permitidas y no permitidas.
  • Problematizar los medios de comunicación que promueven directa e indirectamente el consumo de diversas sustancias.